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SINALOA  

El Chapo, “héroe” de Sinaloa

Nancy Flores
Contralínea publica el perfil criminológico del narcotraficante más buscado por las autoridades judiciales, a quien el subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos identificó como “uno de los sujetos más inteligentes” y “héroe” de las poblaciones donde se ubica su estructura delictiva

 

 


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Sinaloa la “tierra de nadie” donde ya se contabilizan más de100 ejecuciones en lo que va del año, vio nacer a su “héroe” el 4 de abril de 1957, justamente en Culiacán. Desde entonces la región está eternamente ligada a él, a quien simplemente se le conoce como “El Chapo” Guzmán.

Pero Joaquín Guzmán Loera más que un “héroe” exhibe la debilidad del aparato de inteligencia y del sistema de seguridad de los centros de readaptación social.

Además, representa el saldo pendiente de la administración de Vicente Fox en el combate al narcotráfico, pues desde que el líder del cártel de Sinaloa se fugó del penal de máxima seguridad de Puente Grande en Guadalajara, Jalisco el 19 de enero de 2001, las autoridades no han conseguido recapturarlo.

El perfil criminológico de “El Chapo” Guzmán (que encabeza la lista de los narcotraficantes más buscados en México) elaborado por peritos de la Procuraduría General de la República (PGR), “destaca su alta capacidad de reacción con raciocinio. Tiene necesidad de liderazgo, controla de manera adecuada su entorno, es obsesivo pero mesurado durante sus actos vindicativos, que son orientados al fortalecimiento de la estructura. Se considera una persona estable emocionalmente”.

La ficha de identificación también elaborada por la PGR señala que el hombre de 47 años de edad es casado, mide 1.55 metros, estudió hasta el sexto grado de primaria y se dedica a la agricultura. Los delitos que se le atribuyen figuran en un apartado especial: homicidio, cohecho, asociación delictuosa, evasión de preso y delitos contra la salud como posesión de cocaína y de psicotrópicos (Diazepan).

En el mismo documento, la dependencia encargada oficialmente de combatir al narcotráfico establece que Joaquín Guzmán Loera “es autor intelectual y material de los delitos de los cuales ha sido acusado”.

El análisis realizado por los peritos de la PGR advierte que “El Chapo” busca “debilitar la alianza entre la organización Arellano Félix—Osiel Cárdenas Guillén para expandir su dominio territorial ejecutando a sus operadores y de defensa legal; esto en respuesta a la ejecución de su hermano Arturo Guzmán Loera alias ‘El Pollo’, en el penal de máxima seguridad de La Palma mediante la concreción de mecanismos que le permitan denigrar o destruir a quienes visualiza como culpables de ese hecho”.

Además, el propósito de Guzmán Loera “es adquirir un status de omnipotencia que le permita consolidar alianzas internacionales; en el mediano plazo delegará las funciones de supervisión para disfrutar de los recursos financieros que ha obtenido, ya que sus actividades delictivas iniciaron a la corta edad de 20 años y con un bajo nivel jerárquico, procediendo de un bajo estrato social”.

Perfil criminológico

El análisis realizado por peritos expertos en criminología apunta que “El Chapo” Guzmán “cumple sus compromisos, pero también sus acciones de venganza, utilizando cualquier método violento si se siente amenazado”.

De acuerdo con este perfil, Joaquín Guzmán Loera sólo espera paciente el ajuste de cuentas por las recientes detenciones que llevaron a prisión a su hermano Miguel Ángel y a su hijo Iván Archivaldo —actualmente bajo arraigo—.

Según el análisis, “El Chapo” Guzmán “es seductor, en apariencia espléndido y protector, genera círculos de confianza, garantiza el éxito de la estructura mediante la identificación y permanencia del grupo. Sin embargo, no es indulgente con sus detractores y no vacila en romper alianzas; este factor pasa desapercibido entre su círculo principal por las muestras de solidaridad que tiene con ellos; infundiendo al mismo tiempo al resto del grupo temor reverencial”.

Agrega que “una de sus fortalezas es la tolerancia a la frustración, por lo que la venganza no es un hecho que ejecute con la inmediatez de una persona impulsiva, su respuesta es calculada, pero insistente, su visión es dañar a su adversario utilizando sus debilidades para producir el mayor daño posible”.

Por ello, el primer párrafo del perfil criminológico establece que “es considerado un individuo de alta peligrosidad, que define claramente sus metas y la forma de alcanzarlas, utilizando sus habilidades de planeación, organización, negociación y proyección al futuro; siendo él mismo responsable directo de la planeación y seguimiento de sus acciones para concretar exitosamente sus objetivos”.

Y es que la historia delincuencial de Joaquín Guzmán Loera data de la década de los 80, cuando formó parte de las bases del cártel de Jalisco, comandado por Miguel Ángel Félix Gallardo. El año decisivo en su carrera fue 1989, cuando ocurrió la detención del líder de esa organización. Desde entonces Guzmán Loera fundó su propia organización conocida, hasta ahora, como cártel de Sinaloa.

El diagnóstico elaborado por la PGR indica que “su tenacidad es producto del sentimiento de inferioridad que le produce el factor endógeno concerniente a su baja estatura de 1.55 metros, que refleja mediante una expresión de superioridad intelectual y de ambición desmedida por el poder”.

Además aclara que “en su realidad interna no existe la culpa; se reconoce a sí mismo como un líder con buenos sentimientos; su rol en la organización criminal se perfila como autor intelectual, pero sin necesidad de la operación directa, ésto con el objeto de mantenerse a salvo de detenciones y atentados. El éxito de sus acciones radica en sus habilidades para manipular su entorno y anticiparse a las reacciones de sus antagonistas.

“Lo caracteriza su egocentrismo, lo que lo lleva a pretender mantenerse en el centro de atención e importancia al interior de su grupo, para conservar el mando y al exterior para denotar superioridad”.

El estudio criminológico detalla que Guzmán Loera “encuentra fortaleza en la generación natural de sentimientos de dependencia y lealtad hacia su persona, para crear un entorno de complicidad en el que él resulta ser el más beneficiado, a grado tal que el compromiso de sus dominados podría llevarlos a sacrificar su propia integridad física por resguardar la de él o la de su familia”.

Añade que “la traición es un factor detonante de la agresividad que imprime a sus acciones, no le interesa ocultar su autoría, pero es reservado para aceptar su responsabilidad directa o indirecta. Su carácter afable le reditúa un convencimiento natural de las personas con las que interactúa, especialmente de aquellos con los que mantiene vínculos orientados a su protección.

“Su capacidad de análisis y de recuperación es elevada, por lo que sus debilidades las transforma en fortalezas que le permiten superar inmediatamente los problemas que enfrenta. En ese sentido se observa que algunas de sus debilidades son el temor a la pérdida de lo que considera sus logros, en primera instancia su libertad, lo que le produciría un estado depresivo; en segundo lugar la pérdida de algún miembro de su núcleo primario podría desencadenar una venganza planeada pero devastadora y ejemplar para los responsables”.

El perfil criminológico de “El Chapo” Guzmán advierte que “su necesidad de convivencia social puede llevarlo a la pérdida de su bien más preciado, que es la libertad”.

 

Publicado: Julio 2005

 



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